Archivo Municipal

Introducción

Actualmente Fuensalida cuenta con una archivo Municipal que recoge documentación de tipo histórico y administrativo. Los documentos históricos se encuentran en un edificio de estilo neoclásico ubicado en la C/ General Asensio nº107 donde además se realizan otras funciones municipales y el otro depósito con documentación administrativa, se custodia en la propia casa consistorial.

El Archivo Municipal es la memoria de nuestro pasado, que salvaguarda nuestra identidad y nuestra tradición, está formado por el conjunto organizado de documentos producidos y recibidos por el Ayuntamiento en el ejercicio de sus competencias y al servicio de la gestión administrativa, la información, la investigación y la cultura.

La Ley 19/2002 de Archivos Públicos de Castilla la Mancha fundamenta la finalidad de los archivos en tres principios recogidos en la Constitución de 1978: El principio de eficacia de las Administraciones Públicas, el derecho de acceso de las personas a los archivos y registros administrativos y la conservación del patrimonio documental público.

La organización del archivo debe proporcionar una estructura lógica al fondo documental y facilitar la localización de sus documentos para su utilización y para ello nos servimos del llamado Cuadro de clasificación.

El Cuadro de Clasificación es un instrumento que refleja la estructura de la organización del fondo. Esta estructura se plasma es sucesivos niveles denominadas: secciones, subsecciones y series y en su elaboración debe aplicarse el principio de procedencia.

Todas las personas tienen derecho a conocer de manera clara las actuaciones que directamente les interesa y a acceder a la información generada por las instituciones en el ejercicio de sus competencias como derecho fundamental de una sociedad democrática.

La conservación del patrimonio documental como un bien que se ha ido elaborando generación tras generación es propiedad de todos y testimonia la existencia de nuestros pasado y presente.



Fondos Documentales

La documentación del archivo asciende a unas 2100 cajas, y además también se custodia parte del fondo documental del Juzgado Municipal comprendida entre 1547»1980.

Es un archivo abierto, y por lo tanto, en continuo crecimiento por las transferencias anuales de documentación de las distintas Unidades de Servicio.

De los documentos más antiguos conservados en el Archivo Municipal podemos destacar en la Sección de Gobierno: Libros de Acuerdos (1567- 1607), Reglamento de Serenos Municipales (1866), Reglamento del Matadero Municipal(1917), Libros de Actas de Sesiones del Pleno desde 1855.

En cuanto al servicio de la Administración municipal nos encontramos con Expedientes de personal que se remontan al s.XIX y de la subsección de Registro General se conservan Libros registro de entrada y salida de documentos a partir de 1944.

Los Servicios Municipales con el paso de los años ha generado un gran volumen documental principalmente la subsección de Obras y Urbanismo, que es una de la más consultadas. Los expedientes de licencias de obras mayores comienzan de forma regular partir de 1954, debido al importante desarrollo industrial de la localidad se conservan expedientes de licencias de apertura de actividades molestas a partir de 1962 y expedientes de licencias de actividades inocuas a partir de 1978. Entorno a la década de los años 60 y 70 comienzan los primeros expedientes de planeamiento urbanístico y obras municipales.

Dentro de Abastos y Consumos se conservan Libros del Pósito (1595-1730).

La documentación relacionada con Seguridad Ciudadana, Sanidad, Cementerio, Beneficencia y Asistencia Social, Educación, Cultura y Deporte son de más reciente creación. Documentación de gran interés para el conocimiento de la evolución de la población de Fuensalida es la referente a Población, se conservan Padrones de Habitantes elaborados desde 1924 con sus respectivas rectificaciones. Por último dentro de la sección de Servicios no hay que olvidarnos de la documentación relativa de Quintas y Milicias conservada a partir de 1887 y expedientes de Elecciones Municipales a partir de 1948.

En la sección de Hacienda municipal se conservan libros de cuentas (1543-1636), libro del Catastro del Marqués de la Ensenada: Despoblado de Villamocen (1753-1758), libros de arrendamiento de antiguas contribuciones (1601-1636). En Tesorería nos encontramos con Libros diarios de pesos y medidas (1926-1945) y así como Libros de recaudación de tasas y arbitrios (1932-1944). La documentación contable se conserva de modo más constante a partir de finales del s.XIX, sobretodo en lo que respecta a los expedientes generales del Presupuesto y a los mandamiento de Pago e Ingreso.

Otros documentos importantes, también conservados en el Archivo Municipal y que forman parte del fondo documental del Juzgado Municipal son los siguientes:

-Ejecutoria para no pagar portazgo los de Fuensalida a las Puertas de Toledo (1547)

-Ejecutoria sobre pastos de renales y Villamocen a favor de Fuensalida(1553-1569)

-Ejecutoria sobre pleito entre Fuensalida y la Mesta(1635)

-Ejecutoria sobre pleito entre Fuensalida y Renales y Villamocen (1561)

-Libros registro de nacimientos (1855-1870)

-Libros registro de defunciones (1841-1862)



Biblioteca auxiliar

Compuesta por 800 volúmenes y se nutre fundamentalmente de bibliografía legislativa y de apoyo a la gestión administrativa y temas locales.

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La Picota

Desde el siglo XIV, debido al sentido practico, se fusionaron las funciones de la picota y el rollo jurisdiccional en una sola. Aunque son dos cosas bien diferentes, según podemos comprobar por las definiciones de la Real Academia de la Lengua, el rollo es una columna de piedra, ordinariamente rematada por una cruz, que en lo antiguo era insignia de la jurisdicción de la villa, y picota es un rollo o columna de piedra o de fabrica que había a la entrada de algunos lugares, donde se exponían las cabezas de los ajusticiados o los reos a la vergüenza publica.

La picota es una institución mas antigua y con un origen mas vago que el rollo, tal vez ya existía en época romana o árabe; aparece nombrada por primera vez en las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio.

El rollo surge cuando los municipios y concejos empiezan a afirmar sus derechos y prerrogativas, durante la baja Edad Media. La palabra rollo, de acuerdo con Vicente Lamperez y Romea, viene del latín rotulum que significa cilindro, efectivamente es un cilindro o mojón indicador de la jurisdicción municipal, abacial, realenga o señorial, y hecho con un cierto carácter de monumento conmemorativo.

Las dos palabras: rollo y picota, se emplean indistintamente, predominando una u otra según los lugares. En Fuensalida ha prevalecido el segundo, pero conservando las dos acepciones.

Esta situada a las afueras, donde se unen la calle de las Fuentes con la que viene de la Xara, y ha dado su nombre al barrio que crece en torno suyo. Nuestra picota fue labrada en una arenisca muy porosa, esta formada por una columna que se yergue desafiando al tiempo sobre cinco gradas circulares con fuste cilindrico, poco esbelto, que se apoya en una basa adornada con bolas y cuatro garras de felino. Se corona con un capitel en cuyos lados este y oeste lleva dos escudos, hoy borrados por las inclemencias del tiempo. El ábaco aparece sostenido en sus esquinas por cuatro cabezas humanas de bastante relieve, pero como el resto de la obra se encuentran muy borrosas.

El fuste tiene en la mitad de su altura un capitel más pequeño que el otro, de forma tronco-piramidal, sobre cuyas esquinas a modo de gárgolas sobresalen cuatro protomos de animal orientados hacia los puntos cardinales. Dos de ellos están quebrados y los otros dos muy perdidos por la erosión del viento y de la lluvia; como ya hemos apuntado antes, deben ser leones, ya que es el animal mas frecuente en esta clase de monumentos. De ellos se colgaba el cuerpo, la cabeza o los miembros de los ajusticiados para que sirviera de ejemplo a los restantes vecinos.

Del autor lo único que sabemos es a través de su obra. En ella se muestra poco conocedor de las proporciones clásicas, pues resulta una columna muy achaparrada y la basa es incluso más alta que el capitel.

Enrique IV, en 1470 y como pago del servicio prestado por don Pero López de Ayala, al devolver la ciudad de Toledo a la autoridad real, tras el levantamiento de la misma a favor de su hermano el infante don Alfonso, consolidó la separación de Fuensalida de la jurisdicción toledana, ratificando su titulo de villa y convirtiéndola en cabecera de condado.

El conde de Cedillo, en su Rollos y picotas de la provincia de Toledo, es quien mas ampliamente ha tratado el tema. Incluye la picota que nos ocupa en el grupos de transición del gótico al renacimiento, datándola de los primeros años del siglo XVI.

Teniendo en cuenta esta acertada opinión, resulta un tanto extraño que siendo villa desde 1445, su concejo no se hubiese apresurado a erigir el rollo que declara públicamente sus derechos y prerrogativas; esto nos induce a pensar dos cosas, primero que esta picota fuera anterior, de mediados del siglo XV, pocos años después de ser declarada villa, opinión poco probable teniendo en cuenta el estilo de la misma; y segundo que se hizo una en ese momento y posteriormente con ansias renovadoras de los primeros condes, a principios del siglo XVI, fue sustituida por la actual.

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Ayuntamiento Municipal

El antiguo ayuntamiento fue derruido a mediados de los años sesenta; de el únicamente se conservan unas columnas y los escudos que flanqueaban su portada. Intentaremos reconstruir su planta originaria aunque el empeño sea muy difícil, porque los cambios sufridos interiormente a lo largo de su historia fueron muchos.

Estaba situado donde el actual, entre la calle que une las dos plazas, la publica y la plazuela del Conde (Glorieta), en donde se levanta su fachada principal. Los materiales son los habituales del mudéjar, ya los hemos visto en diversas ocasiones y no lo repetiremos de nuevo. El concejo se estuvo reuniendo a golpe de campana tañida, durante muchos años, incluso siglos, en una casa junto al hospital del Espíritu Santo, situada frente a la iglesia y a la espalda del palacio, en la calle del mismo nombre que el hospital. Cuando el III conde proyecto hacer el palacio, tomo parte de esa casa con la debida autorización del concejo, y a cambio prometió construir una nueva para esos menesteres en otro sitio del pueblo. El no llego a efectuar lo pactado y no sabemos si sus sucesores lo cumplirían. Lo cierto es que la nueva casa del concejo para los ayuntamientos no se construyo hasta la ultima década del siglo XVI.

El edificio estaba desarrollado en dos plantas, como las restantes casas que hay en torno a la plaza, armonizando con ellas. El piso inferior tenia una habitación pequeña a la derecha, iluminada por una ventana de la fachada principal y el resto formaba una sola nave. Dos columnas en el centro, soportaban el peso de las vigas maestras en que se asentaba el piso superior, se cubría con gruesas vigas sin decoración alguna, y bovedillas de ladrillo entre ellas. Las columnas, labradas en granito, son doricas, con fuste monolítico y liso. Se elevan sobre un plinto cuadrangular. Hoy se hallan colocadas en la entrada del parque municipal. El piso estaba empedrado, como es característico del mudéjar de la región.

La iluminación se obtenía por medio de dos ventanas abiertas en la fachada principal y otras que daban a la calle Real. La escalera, claustral y sin ningún adorno, estuvo situada durante los últimos años en el rincón de la izquierda, aunque es posible que hubiese estado en el lado opuesto.

En el piso principal existía la siguiente distribución; la parte anterior era toda una nave y en la posterior había una sala pequeña a la izquierda. El resto formaba un gran salón, el más importante de todo el edificio, con un estrado, donde se reunían a concejo. La fachada principal era, muy simétrica, tenia en el centro la puerta adintelada de grandes dimensiones, tanto el dintel como las jambas están cada uno de un solo bloque de granito. A los lados de la puerta había dos ventanas rectangulares, protegidas por una reja de hierro forjado muy sencilla. En la parte alta, ocupando el centro, había un balcón corrido, con tres puertas de acceso, protegido por una barandilla, asimismo, de hierro forjado. A los lados, sendos ventanales con antepechos semejantes. El tejado era de dos aguas y, con tejas curvas dispuestas a lomo cerrado.

La fachada lateral solo tenia dos ventanas en un lado, una por cada piso. Se conservaba la carpintería primitiva, puertas y ventanas, e inclusive parte del mobiliario hasta su demolición. La puerta principal era, a imitación de aquella del palacio, muy grande, adornada también con clavos, aquí de hierro en vez de bronce, y con forma de estrella.

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Capilla de Santiago

Ubicada en la avenida de Santiago esquina con calle Cartago se encuentra la última de las capillas del pueblo y es de reciente construcción. Su nombre se debe a Santiago apóstol, patrono de España. D. José Luis Carrasco Gómez- Escalonilla y D. Tomás Tenorio Tenorio fueron los arquitectos que dirigieron esta magnifica obra, que se comenzó a principios del año 1990. Posteriormente fue inaugurada en el mes de julio del año santo compostelano de 1993 por el entonces cardenal arzobispo de Toledo D. Marcelo González Martín.

La capilla es de planta basilical y mide 391 metros cuadrados. El altar es de granito y el sagrario de madera adornado en el frente con dos ángeles realizados en pan de oro imitando esmaltes y sobre ellos una cabeza de Cristo realizada de la misma manera. El sagrario está en el centro del presbiterio sobre una base de mármol.

Presidiendo el templo nos encontramos con un Cristo Crucificado y a ambos lados las imágenes del apóstol Santiago y de la Virgen Maria. También hay una pequeña talla del Corazón de Jesús.

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Palacio de los Condes de Fuensalida

Situado en el centro del pueblo y ocupando el lado suroeste de la llamada durante siglos Plazuela del Conde (Glorieta), se levanta el palacio de los antiguos condes de Fuensalida. Fundado en 1435 por el segundo hijo del gran canciller, don Pedro López de Ayala y su esposa doña Elvira de Castañeda, primeros señores de Fuensalida.

En el año 1497, el III conde, compro en Fuesalida siete pares de casas contiguas a la suya con el fin evidente de hacerse una casa mayor de la que hasta entonces poseía, tal vez un palacio como el de Toledo. En 1535 ya hacia varios años que estaba terminado el palacio, y probablemente también lo estaba la plaza, pues once años antes, exactamente el 8 de septiembre de 1524, firmo una capitulación con el concejo de la villa, por la que no podría mandar aposentar huéspedes, ni criados, ni esclavos, ni oficiales a los vecinos. Debió ser entonces, cuando se planifico la plaza, armonizando con la fachada del palacio, pues todas las casas que estaban en ella, excepto el actual ayuntamiento, la casa que linda con él y el convento del Espíritu Santo, pertenecían al conde.

No ha quedado ningún documento referente a la construcción o al arquitecto, pero su obra nos habla excelentemente de él. Por los materiales empleados entra de lleno en el grupo de los palacios mudéjares toledanos, aunque insiste algo mas en el uso de la piedra tallada. La fachada es renacentista y la distribución interior de las dependencias es una mezcla entre el tipo mudéjar y el renacentista: el patio del gótico tardío, las cubiertas, unas son mudéjares, otras de tradición románica, como la bóveda de cañón o la baída, en fin, una deliciosa aleación en donde cada elemento compositivo esta sabiamente mezclado con los demás. Se usa la piedra arenisca, tallada en grandes bloques para el basamento, los refuerzos de las esquinas de las fachadas, las arcadas del patio y para enmarcar los vanos de la fachada lateral; el mármol se deja para las puertas interiores y el granito para todos los vanos de la fachada principal. De ladrillo, sin ninguna inclusión de mampostería, son todos los muros, interiores y exteriores. De barro vidriado los zócalos de los salones principales y la escalera.

Las habitaciones se cubren unas veces con bóvedas de ladrillo y otras con techumbres de madera. En las solerías se emplean losetas cuadradas de barro cocido, y en algunas habitaciones de la planta alta el entarimado, aunque esto último puede ser producto de alguna reforma posterior, quizás de las obras que se hicieron en 1710.

Se levanta aislado, dando la fachada principal a la plaza y las dos laterales a ambas calles. La planta es en forma de L y no cuadrangular como a primera vista parece, por tanto de las fachadas laterales sólo una esta desarrollada, la que da a la Galería, frente al convento de las franciscanas y la otra se termina con la torre. El edificio se alza sobre un basamento hecho con sillares de arenisca. El mismo tipo de sillares refuerzan las esquinas; el resto de los muros son de ladrillo. La fachada principal esta concebida en horizontal y prácticamente toda en un mismo plano pues el retranqueo de las torres y la portada es muy pequeño, apenas unos centímetros. Es simétrica, se divide en dos pisos, separados por una sencilla línea de imposta, formada por varias verdugadas de ladrillo que sobresalen un poco. En las dos esquinas se levantan las torres, cuadradas con un piso mas con respecto al resto del edificio y cubiertas con tejados piramidales; se reflejan pues en altura y en la fachada pero no en la planta. No tienen ningún carácter defensivo; el grosor de sus muros es idéntico a los demás y lleva el mismo tipo de vanos. Por tanto su fin es decorativo, encuadrar la fachada y proclamar la nobleza y poder de su dueño.

La puerta principal esta situada en el centro, llega hasta la línea de imposta y es adintelada. Partiendo de ella se repite la fachada exactamente igual a uno y otro lado, por encima va una pequeña cornisa de piedra. Las jambas y el dintel son gruesos bloques monolíticos de granito, completamente lisos, sin ningún motivo ornamental. De nuevo hacemos hincapié en que la portada esta ligeramente adintelada con respecto al resto de la pared. Eso produce dos líneas verticales que recorren todo el muro y sirven de unión entre los dos pisos, es una transformación del alfiz musulmán, conservado a través del mudéjar. A cada lado de la puerta se abrían tres vanos pequeños, uno ya en la torre, apaisados como si fueran respiraderos. Por encima de ellos, llegando casi a la línea de imposta, otras tres ventanas cuadradas. Cada una se corresponde con un balcón en el piso superior y la puerta con otro un poco mayor, único sitio de toda la fachada donde hay algo de decoración, pero entre la plenitud y el esquematismo que presenta pasa desapercibida. Las jambas de este balcón van recuadradas con una moldura cuya parte inferior se transforma en roleos. El dintel lleva, sobre una diminuta cornisa, un escudo coronado, pero sin motivos heráldicos, lo que hace suponer que los lobos y las aspas de la casa de Ayala estaban pintados. A los lados hay dos triángulos terminados en roleos, más planos y esquemáticos si cabe. Los demás balcones son también adintelados, llevando un pequeño arco de descarga, hecho en ladrillo por encima del dintel. Las torres tienen otro balcón igual a estos en el segundo piso.

El tejado es a dos aguas y el de las torres piramidal, con sendas buhardillas en el lado sur. A ras del suelo hay tres respiraderos rectangulares que sirven para la ventilación del sótano. Sobre el basamento de piedra van siete ventanales adintelados con el pequeño arco de descarga y en el piso superior se repiten los balcones.

La otra fachada lateral ya hemos dicho que se acaba en la torre, y aquí si tiene un balcón en el ultimo piso y sendos arcos de descarga en los inferiores en espera de que se abrieran los correspondientes huecos.

Veamos ahora la distribución interior; el patio es el núcleo central. Su planta es rectangular, con arquerías dobladas en dos lados, formándose ángulo recto. Se encuentra pavimentado con grandes losas de caliza. Tiene un pozo situado casi en el centro, con un pequeño brocal de granito adornado con un escudo liso.

El piso inferior le forman arcos carpaneles trilobulados apoyados en columnas. La basa, elevada sobre un plinto cuadrangular, es corintia, con un bocel entre dos toros, el fuste liso, sin estrías ni éntasis, y los capiteles con decoración vegetal, presentan una palmeta en cada cara y en las esquinas, en vez de volutas, unas abultadas hojas de acanto hacia abajo y replegadas sobre si mismas. Están tratados esquemáticamente, pero se aprecia buena técnica y aparecen llenos de una fuerza expresiva muy cercana a la concepción escultórica contemporánea.

La línea de imposta que separa un piso del otro va adornada con bolas. El piso superior tiene, asimismo, arcos carpaneles trilobulados y más rebajados. Las columnas y basas son iguales que en la planta baja, pero los capiteles son mas ricos, mas minuciosos; basados en el corintio romano, se desarrollan de un modo particular; como si estuviera sujetando las volutas, hay una decoración de cuerda; por debajo, en vez de lo acantos, son palmetas y hojas de vid, y entre las volutas, en lugar de llevar la rosa van dos pequeñas hojas de acanto, una hacia arriba y otra hacia abajo.

El alero va decorado con un motivo muy frecuente en el gótico tardío, se trata de una rama delgada, con muchas hojas y tallos secundarios, que lleva enrollado en espiral una larga cinta cuyos extremos, bien visibles, se enrollan sobre si mismos. Las galerías del patio servían de corredores; eran auténticos lugares de transito, con acceso directo a casi todos los aposentos, independientemente de que estos se comunicaran entre sí.

En la organización interior se fundían la tradición mudéjar, tan arraigada en nuestra región, y la novedad del renacimiento. El zaguán debía ser grande, espacioso, situado a la misma altura que el patio y a poco más del nivel de la calle; con acceso directo como corresponde a un palacio urbano de este momento. En el lado oeste de la planta baja, aun se conserva una sala cuadrada, debajo de la torre, cubierta con un alfarje de enormes vigas sobre canes de rollo. Junto a ella hay un salón cuadrado, cubierto en este caso con una bóveda esquifada; a su vez se comunica con otro rectangular cubierto por una bóveda de medio cañón.

En el lado oeste, hay una fachada subterránea, cubierta con una admirable bóveda de cañón, hecha en ladrillo sin encalar, arranca casi desde el suelo, y se ilumina con los respiraderos rectangulares que están a ras del suelo de la calle. Esta dividida en dos partes, una habilitada como bodega hasta hace pocos años y otra conocida como la cueva. Independiente de ella, existe otra cueva, sin ningún trabajo de albañilería, con entrada por el lado este del patio. En la imaginación de las gentes ha crecido de modo extraordinario, según se dice llega hasta el antiguo convento de los franciscanos.

A finales del siglo XIX, don José Bernardino Fernández de Velasco, XVII conde de Fuensalida, vendió el palacio a dos vecinos del pueblo; uno se quedo con el ala derecha, la torre y el balcón que esta junto a la misma, en la fachada central. El otro vecino se quedo con el resto. Hoy pertenece a tres familias distintas.

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Ermita de San Antonio Abad y San Roque

A extramuros del pueblo y en dirección norte se encuentra la Ermita de san Antonio Abad y san Roque, que ya existía por el año 1600 y estaba dedicada a san Sebastián, san Roque y san Antonio. Cuando decayó la devoción a san Sebastián quedó principalmente denominada san Roque, convirtiéndose en el santo más venerado. La antigua ermita tenía mayores dimensiones que la actual ya que durante la Guerra civil de 1936 fue destruida en un bombardeo desapareciendo así, las imágenes de sus titulares. Posteriormente en 1952 fue construida la que hoy conocemos, en el mismo lugar pero de dimensiones más reducidas, fue financiada con fondos de la hermandad de san Antonio Abad con cuyo nombre es hoy más conocida. En ella se alberga las imágenes de san Antonio y san Roque y de un Cristo que tras la restauración del templo parroquial en 1974 fue trasladada a la ermita.

Tiene una sola nave de 220 metros cuadrados y está construida de ladrillo y yeso muy sencillo. Alrededor de la ermita hay una franja de tierra que pertenece a ella y que servía para dar la tradicional vuelta con los animales en las fiestas de san Antón y recibir la bendición.

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Ermita de Ntra. Sra. de la Soledad

A partir 1666 lo que anteriormente fue denominado como Hospital de Nuestra Señora de la Concepción pasa a llamarse Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, virgen muy venerada ya que es patrona y alcaldesa de nuestra localidad.

Las primeras noticias de este hospital nos la facilita un legajo que se conserva en el Archivo Histórico Nacional, se trata del testamento del III Conde de Fuensalida, don Pedro López de Ayala que otorgó el 26 de julio de 1535, dos años antes de morir. Parece ser que el motivo principal para edificarlo está en el hecho de que al construir el palacio cogió parte de otro hospital que había junto a él, y del que sólo quedaba el solar. Tras la muerte del Conde el 26 de marzo de 1537 y carecer de descendencia, el condado pasó a su sobrino de idéntico nombre, que sería el IV Conde de Fuensalida. Pero la viuda doña Francisca de Rivera al parecer se llevó los 9.300 mrs. de las alcabalas de Toledo que había dejado el III Conde para terminar el hospital, quedando paralizadas las obras. El concejo de Fuensalida emprendió pleito contra doña Francisca de Rivera pleito que ganó el Concejo, pero ésta a su vez emprendió otro contra el IV Conde y éste último fue condenado a pagar el valor total de los 9.300 mrs. anuales, acumulados desde el fallecimiento del fundador.

Se calculó en ese momento lo que costaría terminar moderadamente el hospital en 550.000 mrs. lo que ya no sabemos es en que años se hizo la tasación.

A finales del siglo XVIII se demolió la ermita de San Blas, situada cerca de la población, para que con la venta de los materiales se pudiera reparar este hospital.

Cuando la desamortización, el Gobierno dejó la Iglesia escueta y vendió las demás posesiones que tenía. A principios del siglo XX la ruina era inminente y la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad se encargó de recoger fondos para restaurar la capilla, quedando como está actualmente.

Tiene una sola nave, con tribuna a los pies y cabecera recta, cubierta con una cúpula de media naranja sobre pechinas. La cúpula es de gajos muy esbelta y acaba en una linterna.

El techo de la nave es plano, pero los ángulos están redondeados y es en esta zona donde van lo lunetos. El arco triunfal es de medio punto y choca un poco con la plenitud del techo de la nave. La sacristía está situada tras el altar mayor.

Entre 1980 y 1981 se ha restaurado exteriormente. Han aparecido dos grandes arcos de medio punto a ambos lados del presbiterio, que sirven para soportar el gran peso de la cúpula. No hay contrafuertes.

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Colegio San José

El antiguo convento de los P.P. franciscanos se encontraba ubicado en las afueras del pueblo, en unas eras llamadas desde el siglo XVI “herillas de los frailes”, ocupando una vasta extensión, formado por la casa conventual y dos huertas en la parte posterior y lateral, cercadas por una pared hecha de tapial y cuyo cultivo alternaban los frailes con la oración.

Fundado por el IV conde de Fuensalida en 1573, así aparece en las inscripciones de dos dinteles, cuya finalidad era el poder ser enterrado allí junto a su esposa, pero una serie de circunstancias evitaron su deseo. Pero posteriormente lo convirtió en una de las mejores casas de la Orden de los Franciscanos descalzos, lugar de residencia de San Pedro Alcántara.

Los condes nunca perdieron la propiedad del convento, y a finales del siglo XIX, el XVII conde de Fuensalida, don José Bernardino Fernández de Velasco, le vendió como una más de sus propiedades. En 1881 le compraron tres vecinos del pueblo por diez mil reales de vellón cuya finalidad era poder cederlo a cualquier institución religiosa para que continuara su tradición religiosa. Nueve años después le donaron a la Madre Isabel Larrañaga, fundadora de la Orden del Sagrado Corazón de Jesús, convirtiéndose en colegio de niñas y párvulos.

En los últimos años ha sufrido diversas reformas para acondicionarlo a las necesidades de cada momento, principalmente en su interior ya que el exterior sus muros están hechos de materiales y formas mudéjares.

La fachada con predominio de la horizontalidad se compone de dos pisos, el inferior, muy reformado, solo mantiene una puerta. No se hizo en el centro del edificio sino a un lado, en la parte más próxima a las huertas, es adintelada en piedra caliza, con un arco de descarga hecho de ladrillo, en cuya clave lleva adosado el escudo de la casa de Ayala, única decoración de esta portada junto a la escueta inscripción grabada en el dintel con caracteres mayúsculos: “AÑO DE IU DLXXIII” El dintel es de tres piezas, la central en forma de artesa.

En el piso superior se suceden rítmicamente 16 diminutas ventanas, que iluminaban las celdas. En el centro de la fachada se eleva un torreón, todo de ladrillo y bastante macizo y con dos pequeños óculos, muy altos casi rozando el alero. 

Respecto al interior se conservan dos puertas de similares características que la anteriormente mencionada, una situada hoy frente a la principal, tiene una hornacina sobre el dintel y dos escudos del fundador que la flanquean. La otra puerta se ha descubierto hace unos quince años, muy similar a las anteriores y a los lados de la hornacina llevaba los escudos, pero se han perdido en alguna obra, porque ahora solo se ven las piedras donde estaban labrados.

Parece ser que anteriormente en la iglesia del convento había dos cenotafios idénticos, a ambos lados de la capilla mayor, que eran de los fundadores, el IV conde y su esposa realizados en la segunda mitad del siglo XVI.

Su composición era de un nicho rehundido en el muro enmarcado por dos pilastras y un frontón partido, rematado a su vez por dos pequeñas pirámides. En el interior de la hornacina se encontraba una urna de forma cuadrangular y labrada en mármol blanco con decoración renacentista, en cuyo frente estaba una inscripción y encima un escudo sostenido por dos ángeles, todo ello de gran calidad artística.

La antigua Iglesia del convento debió de estar situada a la izquierda del convento y orientada hacia el sureste, es decir perpendicular al eje de la calle. Tenía dos entradas, una a los pies utilizada por los fieles ya que se abría a la calle y la otra dentro del convento, próxima a la cabecera.

En 1652 fue enterrada en este convento doña Isabel de Velasco, primer esposa del VII conde de Fuensalida. 

En la actualidad, la Congregación de Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús, fundada en el año 1877 en circunstancias difíciles, sigue apostando por una educación humana y cristiana a los jóvenes. A través de un proyecto educativo busca la formación integral de los jóvenes uniendo la enseñanza religiosa con las diversas actividades pastorales, culturales y deportivas.

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Iglesia Parroquial San Juan Bautista

La iglesia parroquial está orientada al saliente y dedicada a San Juan Bautista desde el momento de su fundación.

Tiene una sola nave sin crucero, con dos capillas laterales a cada l

ado y una puerta entre ellas con su cancel, que ocupa cada uno el mismo espacio de las capillas. El presbiterio es pentagonal con dos capillas en el tramo recto, esto hace que en la planta parezca el crucero; pero no  en altura, ya que solo alcanzan la elevación de las otras capillas y no la de la nave. Se cubre con bóveda de crucería. A lo pies, en el lado de la Epístola, se encuentra situada la torre y a su izquierda los denominados coros.

Los materiales utilizados para su construcción son los típicos del mudéjar toledano como son los sillares de piedra para el basamento y en algunos contrafuertes. El resto del muro es de mampostería, piedras sin ninguna preparación y argamasa, separada por dos hiladas de ladrillo. Las esquinas, remates de los contrafuertes, ventanas, etc., son de ladrillo; las jambas y arcos de las puertas de piedra.

En cuanto a las proporciones del interior, el módulo empleado son tres metros; es el número mágico que nos dará todas las medidas, si lo multiplicamos por doce nos da la longitud total de la iglesia: treinta y seis metros, si lo hacemos por cuatro, nos da la anchura: doce metros y si lo hacemos por cinco no da la altura: quince metros. Así pues, la relación anchura-longitud es un tercio.

La primera iglesia construida fue mudéjar y de ella perdura aún la torre. A finales del siglo XIII y principios del XIV, se levanto la iglesia parroquial según las corrientes artísticas imperantes del momento en nuestra región, en el más puro mudéjar, y en el emplazamiento que ocupa la actual, pero con dimensiones más reducidas, aunque era de tres naves y con la torre exenta a los pies.

La torre es de planta cuadrada y presenta la misma estructura de todas: un machón central, en torno al cual va la escalera; ésta se cubre con pequeñas bóvedas de cañón escalonadas.

La parte baja es de mampostería y ladrillo en las esquinas. Hoy sólo se ven cuatro ventanas, en los lados oeste y sur, pues está adosada a la iglesia; en realidad, fue la iglesia la que se adosó a la torre por el lado este y el coro bajo por el norte; en el siglo XVI  se reforzó la parte baja para evitar el hundimiento.

Hacia la mitad de su altura originaria se abrían cuatro ventanas, una por un lado y a distinto nivel, pero en la actualidad se conservan dos, una da a la calle y está medio ciega, la otra se ha convertido en una puerta interior, son arcos de herradura poco acentuada y sin alfiz. Por encima de éstas hay cuatro ventanas ciegas cumpliendo una función puramente ornamental, de las que solo dos quedan visibles, son arcos de herradura apuntados, doblados por otro idéntico, no tienen alfiz.

El cuerpo de campanas, a diferencia de la parte baja es solo de ladrillo, conservando también abierto los mechinales. Lleva en cada paramento dentro de un rectángulo rehundido, un arco de medio punto, flanqueado por una banda vertical, asimismo rehundida.

El campanario está rematado con un chapitel de pizarra, muy estilizado, sobre todo en la parte alta. Se encuentra dividido en dos cuerpos por la linterna, el más bajo es troncopiramidal con una buhardilla en cada pendiente. La linterna tiene cuatro arcos de medio punto a modo de balcones con su barandilla de hierro, y cobija una campana. El segundo cuerpo se convierte en octogonal y va rematado a su vez por una esfera y una cruz de hierro forjado.

Siguiendo el orden cronológico pasamos a describir el coro bajo, construida en la segunda mitad del siglo del siglo XV su función no debió de ser la habitual, si no más bien se construyo como capilla, tal vez  por los condes para asistir a los oficios religiosos desde ella porque lleva el escudo de los López de Ayala.

La traza original de esta capilla era de tres tramos, el central aproximadamente el doble que los laterales.

La primitiva iglesia, estaba orientada hacia el este y tenía la puertas de ingreso por los laterales, según la estética musulmana y al levantar esta capilla, se adosó a los pies del templo.

El hecho de hacer una capilla con esta ubicación y con esta distribución, nos lleva a deducir que el primer templo, mucho más pequeño que el actual, era de tres naves, y que cada uno de ellas se correspondía con uno de los tramos de la nueva capilla.

Continuando el estudio de la iglesia pasemos ahora al templo en sí, a la nave y al presbiterio.

La nave consta de tres tramos iguales, separados por pilares semicilíndricos y estriados, que se elevan sobre altos basamentos prismáticos, hasta una ancha línea de imposta, formada por diversas molduras, que recorren toda la nave. Por encima de la imposta, hay una ventana en cada tramo, de arco apuntado y abocinado por dentro y por fuera, todas están abiertas, excepto la que está situada encima de la puerta sur que da a una habitación. Por debajo de esa línea de imposta, hay en cada tramo, un arco de medio punto, que arranca de unos pilares planos adosados al muro. Los cuatro arcos situados en los extremos dan paso a las capillas y los centrales a las puertas de ingreso; uno está totalmente ciego y el otro permanece abierto desde el arranque del arco porque albergaba el órgano hasta 1974.

Una estrecha línea de imposta va recorriendo toda la nave y el interior de las capillas a la altura  del arranque de los arcos, sustituyendo decorativamente a los capiteles.

Las bóvedas son góticas de tercelete y sus nervios arrancan de los pilares o bien desde unas ménsulas formadas por la imposta ancha y un cuarto de cono acanalado.

El arco triunfal es apuntado y al mismo tiempo rebajado, tiene a cada lado una parte recta de dos metros aproximadamente y a partir de esa altura empieza el arco. Descansa sobre dos gruesos pilares hexagonales y dos ménsulas de rollo adosados a ellos.

El presbiterio muestra bien definido el tramo recto y el pentagonal. En el primero lleva a cada lado un arco de medio punto que abre paso a sendas capillas, que en la planta dan sensación  de crucero. Estos arcos llegan hasta la línea de imposta baja y en realidad es una pequeña bóveda de cañón, que da acceso a esas capillas. En el tramo pentagonal el suelo está a un nivel más alto que el resto de la iglesia. La cabecera se cubre con bóveda de crucería, cuyos nervios surgen de las consabidas ménsulas, excepto los dos centrales que se prolongan hasta el suelo.

La Iglesia tiene un total de ocho ventanas y el óculo aunque la iluminación procede de las siete.

Las capillas de la nave presentan todas la misma planta rectangular, seis metros de ancho por cuatro de fondo aproximadamente, con bóveda de crucería, formada por arcos de medio punto en los lados anchos y apuntados en los estrechos, el arranque de las mismas comienza en la imposta. En 1548 debían de estar construidas todas las capillas.

De las seis capillas de la iglesia dos conservan unas lápidas recordando la creación del patronato del que fueron objeto. La actual capilla bautismal fue comprada a la fábrica de la iglesia, según reza la inscripción, por doña Inés  del Rincón, mujer de Juan Vázquez Sáez, familiar del Santo Oficio.

La capilla donde está el santo Sepulcro conserva otra placa, en ella aparece como fundador Antonio Díaz Carnicero, fallecido en 1778.

La dedicada hoy a la Virgen del Carmen, y durante siglos a Nuestra Señora de los Remedios, tenía por entonces un hermoso retablo con varias esculturas pero el cinco de julio de 1737 sufrió un incendio quemándose la imagen y prácticamente todo el retablo.

La capilla de lado de la Epístola estuvo dedicada a la Purísima Concepción, durante un tiempo a la Virgen de Fátima y ahora de nuevo a la Inmaculada.

De las capillas del presbiterio, la situada en el lado de la Epístola está dedicada a la Virgen del Rosario y la otra a la Virgen del Carmen. La iglesia, tal como la vemos, no se hizo de una sola vez, fue un proceso lento, condicionado por los medios económicos.

En los últimos años del siglo XV se hizo el proyecto de acuerdo con el gótico tardío y rural. La traza era una sola nave con crucero y capillas laterales. Se comenzó por la cabecera para celebrar los oficios religiosos en cuanto se cubrieran aguas en el presbiterio.

La nave se inició ya a principios del siglo XVI y se alteró el plan, se suprimió el crucero, se cambió el gótico por el renacimiento, se introdujeron pilares acanalados, arcos de medio punto, molduras renacentistas, etc. Pero al llegar el momento de lanzar la bóveda de cañón no pudieron era demasiado ancha  y se optó por volver a la primitiva idea: al gótico es decir a las bóvedas de crucería.

La planta de la sacristía es la de un polígono irregular y sólo tiene destacable la cubierta, un alfarje pesado con vigas sobre zapatas, adornadas con hojas de acanto y rosetas.

En cuanto al exterior podemos comenzar por la distribución de los materiales. El basamento de piedra, hoy recubierto de cemento, y partiendo de él se divide el muro en líneas horizontales, alternando una ancha de mampostería con otra estrecha formada por dos hiladas de ladrillos. 

En la parte de las capillas parece tener menos horizontalidad, ya que el tamaño de la piedra es muy irregular y porque no existe orden entre las ventanas ciegas de diferentes tamaños y formas.

El muro en que se abren las puertas se encuentra ligeramente adelantado, son las dos iguales y sin decoración, formadas por un arco carpanel muy rebajado, ornado por un simple bocel.

En el exterior al igual que en el interior se aprecian las dos fechas distintas de construcción. La cabecera está recorrida a bastante altura por una línea de imposta de ladrillo por encima de la cual están las ventanas y el óculo. Junto al estrecho alero hay unas ventanitas cuadradas y ovaladas, a modo de saeteras que sirven para iluminar el espacio entre bóvedas y el tejado, lugar convertido en archivo durante muchos años.

Las bóvedas de la nave se traducen exteriormente en unos contrafuertes muy anchos, que enrasan con las capillas y al mismo tiempo les sirven de muro divisorio entre ellas.

El solar de alrededor fue cementerio hasta 1833 en que se dispusieron en las afueras de los núcleos urbanos, ese espacio en la actualidad están edificados el salón y la casa parroquial.

En 1819 Don Joaquín García Rojo, fue el arquitecto que dirigió “la grande y magnífica obra de la reedificación general de la Iglesia parroquial así consta en los dos libros del archivo parroquial. La última restauración se hizo en 1974.

La Iglesia parroquial cuenta con cinco retablos:

En la segunda capilla de la nave, en el lado del evangelio se encuentra ubicado el Retablo de la Virgen del Carmen, de estilo  barroco. Según un manuscrito del Archivo Parroquial, los hermanos José y Diego Castaño otorgaron una escritura el día 15 de mayo del año 1725 por la cual se comprometían a cuidar de la capilla del Carmen.

El Retablo del altar mayor, se construyó de fábrica en 1906 y en 1929 fue remodelado tal como le vemos actualmente. El nicho lleva pintado un paisaje fluvial, el Jordán y en relieve el Espíritu Santo entre nubes y cabezas de angelitos, por delante van figuras exentas de San Juan bautizando a Jesús, las esculturas son de madera. Se ha restaurado en 1982.

El Retablo de Nuestra Señora del Rosario o de San Antónes renacentista realizado en madera estofada y está colocada en la capilla que da acceso a la sacristía.

El Antiguo retablo de Nuestra Señora de la Soledadha permanecido en la ermita de la Soledad, albergando su imagen titular hasta el año 1985 que se trasladó a la capilla bautismal, donde hoy acoge una representación escultórica de la Piedad y el Cristo del Olvido.

Y por último el Retablo de la Inmaculada Concepciónde madera policromada y estofada, simulado mármoles de colores.

Dentro del apartado de la escultura en relieve destacamos tres piezas:

La Pila bautismal, es la única representación romántica, está situada en una capilla a los pies del templo, en el lado del evangelio, labrada en una roca metamórfica, formada por cuarzo, feldespato, que le da el color rojizo, y calcita.

Estelas funerarias, son dos relieves rectangulares tallados en yesos y después pintados de gris; al presente se encuentran adosados a una pared del coro bajo. La decoración es gótica, se trata de tres círculos con un escudo en su interior y alternando, dos hornacinas con la Anunciación de María.    

La Iglesia parroquial posee una representación bastante numerosa en la escultura exenta, pero la mayor parte son de escayola, sin ningún valor artístico, adquiridas después de la guerra civil, porque durante la contienda se quemaron o destruyeron gran parte de las imágenes religiosas.

La Inmaculada Concepción (pequeña), fechada a partir del último cuarto del s.XVII. Es una escultura muy sobria y de gran calidad artística.

La Inmaculada Concepción, podría fecharse a partir del último cuarto del s.XVIII. Es igualmente una talla de madera policromada, encaja dentro del más estricto patrón de Inmaculadas concebidas por Alonso Cano y Murillo.

Jesús con la cruz acuestas, es una imagen procesional de vestir y por tanto sólo tallada la cabeza y las manos. Su rostro alargado muestra un gran realismo, expresando magníficamente el dolor.

Cristo yacente, imagen articulada, servía para las procesiones y las representaciones de la Pasión durante la Semana Santa. La anatomía, muy buena, demuestra la calidad del escultor. A consecuencia de la guerra civil quedó en muy mal estado y fue restaurado en 1954.

La imagen de San Crispín, es un regalo del convento de religiosas de Santa Leocadia de Toledo. Es la última incorporación aunque no sea la más moderna ya que es barroca. Realizada en madera tallada, estofada y dorada.

San Pedro, junto con la imagen de Santa Lucia y el Corazón de Maria quedaron muy quebrantadas físicamentepor diversas circunstancias, permanecieron olvidadas durante muchos años. Es una extraordinaria imagen barroca, del siglo XVII, realizada por un maestro castellano.

Santa Lucia, fue esculpida probablemente a finales del siglo XVIII por un maestro no muy sobresaliente.

Y por último la imagen de Corazón de Maria, de la misma época aproximadamente que la figuraanterior , se encontraba también muy deteriorada.

Pasamos al capítulo de la pintura, haciendo una pequeña mención a los doce cuadros conservados en la parroquia, parte de ellos  no conocemos su autoría. 

La Santa Faz, 
pintado al óleo sobre cuero, pertenece a la escuela castellana del siglo XV o principios del siglo XVI.

San Pedro en Oración, pintado al óleo sobre lienzo del siglo XVII, es una obra destacable, tanto por la figura humana, como en los objetos.

El bautismo de Cristo, pintado al óleo sobre lienzo, le podemos fechar a finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX.

Conjunto de la Pasión, denominado así a un grupo de siete pinturas que representan escenas de la pasión de Cristo, tres de estas obras estánfirmadas por L. Asenjo y fechadas entre 1875 y 1876muestran los siguientes temas: La Oración en el Huerto de los Olivos, El Prendimiento de Jesús, El arrepentimiento de  S. Pedro, Judas devuelve las treinta monedas, Pilato presenta a Jesús ante el pueblo, Encuentro de Jesús con las Santas Mujeres, La crucifixión.

La oración en el Huerto de los Olivos, 
se caracterizapor la composición diagonal.

El prendimiento de Jesúses una composición teatral y poco convincente.

El arrepentimiento de S. Pedrodestaca la profundidad por la alternancia de luces ysombras.

Judas devuelve las treinta monedas, el pintor muestra un claro dominio de la perspectivaconsiguiendo la profundidad a través de la solería ajedrezada.

Pilato presenta a Jesús ante el pueblo, la composición es algo floja,está firmado y fechado en la parte inferior izquierda por L. Asenjo 1875.

La Crucifixión, se funden dos escenas en un solo lienzo, no lleva firma.

Y por último El Encuentro de Jesús con las Santas Mujeres y La Gloria firmados por L. Asenjo.

La orfebrería ocupa un papel muy importante en los diversos actos religiosos  y para  ello, en la parroquia se conserva un gran número de piezas, de calidad media bastante alta. 

Respecto a las Cruces procesionales, de diferentes tamaños, destaca la Cruz procesional gótica y la  Cruz procesional Plateresca.

El Cáliz es una pieza de gran importancia religiosa, según su evolución cronología citamos el Cáliz gótico, el Cáliz renacentista, el Cáliz de Carlos III, el Cáliz de diario de la parroquia y el Cáliz moderno.

Del siglo XVII  se conserva la Custodia procesional grande y laCustodia procesional pequeña.

Imagen: Iglesia Parroquial de San Juan Bautista.

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