Iglesia Parroquial San Juan Bautista

La iglesia parroquial está orientada al saliente y dedicada a San Juan Bautista desde el momento de su fundación.

Tiene una sola nave sin crucero, con dos capillas laterales a cada l

ado y una puerta entre ellas con su cancel, que ocupa cada uno el mismo espacio de las capillas. El presbiterio es pentagonal con dos capillas en el tramo recto, esto hace que en la planta parezca el crucero; pero no  en altura, ya que solo alcanzan la elevación de las otras capillas y no la de la nave. Se cubre con bóveda de crucería. A lo pies, en el lado de la Epístola, se encuentra situada la torre y a su izquierda los denominados coros.

Los materiales utilizados para su construcción son los típicos del mudéjar toledano como son los sillares de piedra para el basamento y en algunos contrafuertes. El resto del muro es de mampostería, piedras sin ninguna preparación y argamasa, separada por dos hiladas de ladrillo. Las esquinas, remates de los contrafuertes, ventanas, etc., son de ladrillo; las jambas y arcos de las puertas de piedra.

En cuanto a las proporciones del interior, el módulo empleado son tres metros; es el número mágico que nos dará todas las medidas, si lo multiplicamos por doce nos da la longitud total de la iglesia: treinta y seis metros, si lo hacemos por cuatro, nos da la anchura: doce metros y si lo hacemos por cinco no da la altura: quince metros. Así pues, la relación anchura-longitud es un tercio.

La primera iglesia construida fue mudéjar y de ella perdura aún la torre. A finales del siglo XIII y principios del XIV, se levanto la iglesia parroquial según las corrientes artísticas imperantes del momento en nuestra región, en el más puro mudéjar, y en el emplazamiento que ocupa la actual, pero con dimensiones más reducidas, aunque era de tres naves y con la torre exenta a los pies.

La torre es de planta cuadrada y presenta la misma estructura de todas: un machón central, en torno al cual va la escalera; ésta se cubre con pequeñas bóvedas de cañón escalonadas.

La parte baja es de mampostería y ladrillo en las esquinas. Hoy sólo se ven cuatro ventanas, en los lados oeste y sur, pues está adosada a la iglesia; en realidad, fue la iglesia la que se adosó a la torre por el lado este y el coro bajo por el norte; en el siglo XVI  se reforzó la parte baja para evitar el hundimiento.

Hacia la mitad de su altura originaria se abrían cuatro ventanas, una por un lado y a distinto nivel, pero en la actualidad se conservan dos, una da a la calle y está medio ciega, la otra se ha convertido en una puerta interior, son arcos de herradura poco acentuada y sin alfiz. Por encima de éstas hay cuatro ventanas ciegas cumpliendo una función puramente ornamental, de las que solo dos quedan visibles, son arcos de herradura apuntados, doblados por otro idéntico, no tienen alfiz.

El cuerpo de campanas, a diferencia de la parte baja es solo de ladrillo, conservando también abierto los mechinales. Lleva en cada paramento dentro de un rectángulo rehundido, un arco de medio punto, flanqueado por una banda vertical, asimismo rehundida.

El campanario está rematado con un chapitel de pizarra, muy estilizado, sobre todo en la parte alta. Se encuentra dividido en dos cuerpos por la linterna, el más bajo es troncopiramidal con una buhardilla en cada pendiente. La linterna tiene cuatro arcos de medio punto a modo de balcones con su barandilla de hierro, y cobija una campana. El segundo cuerpo se convierte en octogonal y va rematado a su vez por una esfera y una cruz de hierro forjado.

Siguiendo el orden cronológico pasamos a describir el coro bajo, construida en la segunda mitad del siglo del siglo XV su función no debió de ser la habitual, si no más bien se construyo como capilla, tal vez  por los condes para asistir a los oficios religiosos desde ella porque lleva el escudo de los López de Ayala.

La traza original de esta capilla era de tres tramos, el central aproximadamente el doble que los laterales.

La primitiva iglesia, estaba orientada hacia el este y tenía la puertas de ingreso por los laterales, según la estética musulmana y al levantar esta capilla, se adosó a los pies del templo.

El hecho de hacer una capilla con esta ubicación y con esta distribución, nos lleva a deducir que el primer templo, mucho más pequeño que el actual, era de tres naves, y que cada uno de ellas se correspondía con uno de los tramos de la nueva capilla.

Continuando el estudio de la iglesia pasemos ahora al templo en sí, a la nave y al presbiterio.

La nave consta de tres tramos iguales, separados por pilares semicilíndricos y estriados, que se elevan sobre altos basamentos prismáticos, hasta una ancha línea de imposta, formada por diversas molduras, que recorren toda la nave. Por encima de la imposta, hay una ventana en cada tramo, de arco apuntado y abocinado por dentro y por fuera, todas están abiertas, excepto la que está situada encima de la puerta sur que da a una habitación. Por debajo de esa línea de imposta, hay en cada tramo, un arco de medio punto, que arranca de unos pilares planos adosados al muro. Los cuatro arcos situados en los extremos dan paso a las capillas y los centrales a las puertas de ingreso; uno está totalmente ciego y el otro permanece abierto desde el arranque del arco porque albergaba el órgano hasta 1974.

Una estrecha línea de imposta va recorriendo toda la nave y el interior de las capillas a la altura  del arranque de los arcos, sustituyendo decorativamente a los capiteles.

Las bóvedas son góticas de tercelete y sus nervios arrancan de los pilares o bien desde unas ménsulas formadas por la imposta ancha y un cuarto de cono acanalado.

El arco triunfal es apuntado y al mismo tiempo rebajado, tiene a cada lado una parte recta de dos metros aproximadamente y a partir de esa altura empieza el arco. Descansa sobre dos gruesos pilares hexagonales y dos ménsulas de rollo adosados a ellos.

El presbiterio muestra bien definido el tramo recto y el pentagonal. En el primero lleva a cada lado un arco de medio punto que abre paso a sendas capillas, que en la planta dan sensación  de crucero. Estos arcos llegan hasta la línea de imposta baja y en realidad es una pequeña bóveda de cañón, que da acceso a esas capillas. En el tramo pentagonal el suelo está a un nivel más alto que el resto de la iglesia. La cabecera se cubre con bóveda de crucería, cuyos nervios surgen de las consabidas ménsulas, excepto los dos centrales que se prolongan hasta el suelo.

La Iglesia tiene un total de ocho ventanas y el óculo aunque la iluminación procede de las siete.

Las capillas de la nave presentan todas la misma planta rectangular, seis metros de ancho por cuatro de fondo aproximadamente, con bóveda de crucería, formada por arcos de medio punto en los lados anchos y apuntados en los estrechos, el arranque de las mismas comienza en la imposta. En 1548 debían de estar construidas todas las capillas.

De las seis capillas de la iglesia dos conservan unas lápidas recordando la creación del patronato del que fueron objeto. La actual capilla bautismal fue comprada a la fábrica de la iglesia, según reza la inscripción, por doña Inés  del Rincón, mujer de Juan Vázquez Sáez, familiar del Santo Oficio.

La capilla donde está el santo Sepulcro conserva otra placa, en ella aparece como fundador Antonio Díaz Carnicero, fallecido en 1778.

La dedicada hoy a la Virgen del Carmen, y durante siglos a Nuestra Señora de los Remedios, tenía por entonces un hermoso retablo con varias esculturas pero el cinco de julio de 1737 sufrió un incendio quemándose la imagen y prácticamente todo el retablo.

La capilla de lado de la Epístola estuvo dedicada a la Purísima Concepción, durante un tiempo a la Virgen de Fátima y ahora de nuevo a la Inmaculada.

De las capillas del presbiterio, la situada en el lado de la Epístola está dedicada a la Virgen del Rosario y la otra a la Virgen del Carmen. La iglesia, tal como la vemos, no se hizo de una sola vez, fue un proceso lento, condicionado por los medios económicos.

En los últimos años del siglo XV se hizo el proyecto de acuerdo con el gótico tardío y rural. La traza era una sola nave con crucero y capillas laterales. Se comenzó por la cabecera para celebrar los oficios religiosos en cuanto se cubrieran aguas en el presbiterio.

La nave se inició ya a principios del siglo XVI y se alteró el plan, se suprimió el crucero, se cambió el gótico por el renacimiento, se introdujeron pilares acanalados, arcos de medio punto, molduras renacentistas, etc. Pero al llegar el momento de lanzar la bóveda de cañón no pudieron era demasiado ancha  y se optó por volver a la primitiva idea: al gótico es decir a las bóvedas de crucería.

La planta de la sacristía es la de un polígono irregular y sólo tiene destacable la cubierta, un alfarje pesado con vigas sobre zapatas, adornadas con hojas de acanto y rosetas.

En cuanto al exterior podemos comenzar por la distribución de los materiales. El basamento de piedra, hoy recubierto de cemento, y partiendo de él se divide el muro en líneas horizontales, alternando una ancha de mampostería con otra estrecha formada por dos hiladas de ladrillos. 

En la parte de las capillas parece tener menos horizontalidad, ya que el tamaño de la piedra es muy irregular y porque no existe orden entre las ventanas ciegas de diferentes tamaños y formas.

El muro en que se abren las puertas se encuentra ligeramente adelantado, son las dos iguales y sin decoración, formadas por un arco carpanel muy rebajado, ornado por un simple bocel.

En el exterior al igual que en el interior se aprecian las dos fechas distintas de construcción. La cabecera está recorrida a bastante altura por una línea de imposta de ladrillo por encima de la cual están las ventanas y el óculo. Junto al estrecho alero hay unas ventanitas cuadradas y ovaladas, a modo de saeteras que sirven para iluminar el espacio entre bóvedas y el tejado, lugar convertido en archivo durante muchos años.

Las bóvedas de la nave se traducen exteriormente en unos contrafuertes muy anchos, que enrasan con las capillas y al mismo tiempo les sirven de muro divisorio entre ellas.

El solar de alrededor fue cementerio hasta 1833 en que se dispusieron en las afueras de los núcleos urbanos, ese espacio en la actualidad están edificados el salón y la casa parroquial.

En 1819 Don Joaquín García Rojo, fue el arquitecto que dirigió “la grande y magnífica obra de la reedificación general de la Iglesia parroquial así consta en los dos libros del archivo parroquial. La última restauración se hizo en 1974.

La Iglesia parroquial cuenta con cinco retablos:

En la segunda capilla de la nave, en el lado del evangelio se encuentra ubicado el Retablo de la Virgen del Carmen, de estilo  barroco. Según un manuscrito del Archivo Parroquial, los hermanos José y Diego Castaño otorgaron una escritura el día 15 de mayo del año 1725 por la cual se comprometían a cuidar de la capilla del Carmen.

El Retablo del altar mayor, se construyó de fábrica en 1906 y en 1929 fue remodelado tal como le vemos actualmente. El nicho lleva pintado un paisaje fluvial, el Jordán y en relieve el Espíritu Santo entre nubes y cabezas de angelitos, por delante van figuras exentas de San Juan bautizando a Jesús, las esculturas son de madera. Se ha restaurado en 1982.

El Retablo de Nuestra Señora del Rosario o de San Antónes renacentista realizado en madera estofada y está colocada en la capilla que da acceso a la sacristía.

El Antiguo retablo de Nuestra Señora de la Soledadha permanecido en la ermita de la Soledad, albergando su imagen titular hasta el año 1985 que se trasladó a la capilla bautismal, donde hoy acoge una representación escultórica de la Piedad y el Cristo del Olvido.

Y por último el Retablo de la Inmaculada Concepciónde madera policromada y estofada, simulado mármoles de colores.

Dentro del apartado de la escultura en relieve destacamos tres piezas:

La Pila bautismal, es la única representación romántica, está situada en una capilla a los pies del templo, en el lado del evangelio, labrada en una roca metamórfica, formada por cuarzo, feldespato, que le da el color rojizo, y calcita.

Estelas funerarias, son dos relieves rectangulares tallados en yesos y después pintados de gris; al presente se encuentran adosados a una pared del coro bajo. La decoración es gótica, se trata de tres círculos con un escudo en su interior y alternando, dos hornacinas con la Anunciación de María.    

La Iglesia parroquial posee una representación bastante numerosa en la escultura exenta, pero la mayor parte son de escayola, sin ningún valor artístico, adquiridas después de la guerra civil, porque durante la contienda se quemaron o destruyeron gran parte de las imágenes religiosas.

La Inmaculada Concepción (pequeña), fechada a partir del último cuarto del s.XVII. Es una escultura muy sobria y de gran calidad artística.

La Inmaculada Concepción, podría fecharse a partir del último cuarto del s.XVIII. Es igualmente una talla de madera policromada, encaja dentro del más estricto patrón de Inmaculadas concebidas por Alonso Cano y Murillo.

Jesús con la cruz acuestas, es una imagen procesional de vestir y por tanto sólo tallada la cabeza y las manos. Su rostro alargado muestra un gran realismo, expresando magníficamente el dolor.

Cristo yacente, imagen articulada, servía para las procesiones y las representaciones de la Pasión durante la Semana Santa. La anatomía, muy buena, demuestra la calidad del escultor. A consecuencia de la guerra civil quedó en muy mal estado y fue restaurado en 1954.

La imagen de San Crispín, es un regalo del convento de religiosas de Santa Leocadia de Toledo. Es la última incorporación aunque no sea la más moderna ya que es barroca. Realizada en madera tallada, estofada y dorada.

San Pedro, junto con la imagen de Santa Lucia y el Corazón de Maria quedaron muy quebrantadas físicamentepor diversas circunstancias, permanecieron olvidadas durante muchos años. Es una extraordinaria imagen barroca, del siglo XVII, realizada por un maestro castellano.

Santa Lucia, fue esculpida probablemente a finales del siglo XVIII por un maestro no muy sobresaliente.

Y por último la imagen de Corazón de Maria, de la misma época aproximadamente que la figuraanterior , se encontraba también muy deteriorada.

Pasamos al capítulo de la pintura, haciendo una pequeña mención a los doce cuadros conservados en la parroquia, parte de ellos  no conocemos su autoría. 

La Santa Faz, 
pintado al óleo sobre cuero, pertenece a la escuela castellana del siglo XV o principios del siglo XVI.

San Pedro en Oración, pintado al óleo sobre lienzo del siglo XVII, es una obra destacable, tanto por la figura humana, como en los objetos.

El bautismo de Cristo, pintado al óleo sobre lienzo, le podemos fechar a finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX.

Conjunto de la Pasión, denominado así a un grupo de siete pinturas que representan escenas de la pasión de Cristo, tres de estas obras estánfirmadas por L. Asenjo y fechadas entre 1875 y 1876muestran los siguientes temas: La Oración en el Huerto de los Olivos, El Prendimiento de Jesús, El arrepentimiento de  S. Pedro, Judas devuelve las treinta monedas, Pilato presenta a Jesús ante el pueblo, Encuentro de Jesús con las Santas Mujeres, La crucifixión.

La oración en el Huerto de los Olivos, 
se caracterizapor la composición diagonal.

El prendimiento de Jesúses una composición teatral y poco convincente.

El arrepentimiento de S. Pedrodestaca la profundidad por la alternancia de luces ysombras.

Judas devuelve las treinta monedas, el pintor muestra un claro dominio de la perspectivaconsiguiendo la profundidad a través de la solería ajedrezada.

Pilato presenta a Jesús ante el pueblo, la composición es algo floja,está firmado y fechado en la parte inferior izquierda por L. Asenjo 1875.

La Crucifixión, se funden dos escenas en un solo lienzo, no lleva firma.

Y por último El Encuentro de Jesús con las Santas Mujeres y La Gloria firmados por L. Asenjo.

La orfebrería ocupa un papel muy importante en los diversos actos religiosos  y para  ello, en la parroquia se conserva un gran número de piezas, de calidad media bastante alta. 

Respecto a las Cruces procesionales, de diferentes tamaños, destaca la Cruz procesional gótica y la  Cruz procesional Plateresca.

El Cáliz es una pieza de gran importancia religiosa, según su evolución cronología citamos el Cáliz gótico, el Cáliz renacentista, el Cáliz de Carlos III, el Cáliz de diario de la parroquia y el Cáliz moderno.

Del siglo XVII  se conserva la Custodia procesional grande y laCustodia procesional pequeña.

Imagen: Iglesia Parroquial de San Juan Bautista.

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